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PolíticaFilosofía

LA TEORÍA REALISTA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES Y EL MATERIALISMO POLÍTICO

Primera parte

Publicado el
Grabado: mesa de estado mayor con un mapa del mundo desplegado; pesas de plomo sujetan distintas regiones y unas manos las desplazan; líneas rojas unen las pesas entre sí.
El mapa y las pesas. Aguafuerte para Materia Hispánica, Nº 02.

Resumen:

El presente artículo ensayístico realizará un estudio de la Teoría Realista de las Relaciones Internacionales dada su relevancia como crítica a la concepción liberal idealista del orden mundial existente. El artículo se divide en dos partes.

En esta primera parte se efectúa un análisis de la Teoría Realista en sí. Por un lado, se realizará un estudio pormenorizado del conjunto de conceptos que componen la teoría de forma general. El Estado, el Poder, el Interés, la Seguridad, la Soberanía o la Política Exterior son ejemplos de los fundamentos que definen la Teoría Realista.

Por otro lado, se elabora un repaso por una selección de autores representativos de la evolución de esta teoría a lo largo del tiempo. Morgenthau y el Realismo Clásico, Kennan y la Teoría de la Contención, Kissinger y el Realismo Aplicado o Mearsheimer y el -de plena actualidad- Realismo Ofensivo son los seleccionados.

En una segunda parte, para poder encontrar puntos comunes, a esta teoría se la hará viajar por el modelo teórico del Materialismo Político, utilizando como herramienta de pensamiento crítico conceptos fundamentales de su sistema filosófico, principalmente relacionados con la Dialéctica de Clases, Estados e Imperios de Armesilla y con la Insubordinación Fundante de Gullo.


Palabras Clave:

Teoría Realista, Relaciones Internacionales, Estado, Poder, Seguridad, Política Exterior, Realismo.


I. Introducción: marco teórico, estructura del texto y referentes.

I.1. Marco teórico.

El marco teórico del presente artículo toma a la Teoría Realista dentro de las Relaciones Internacionales como punto de partida.

El apoyo del texto se efectúa sobre los desarrollos teóricos más influyentes de la escuela, protagonizados por Hans Morgenthau y su Realismo Clásico, George Kennan y su Teoría de la Contención, Henry Kissinger y su Realismo Aplicado en la praxis diplomática, finalizando con John Mearsheimer que, a través de su Realismo Ofensivo, está siendo el académico más en boga por seguir estando a día de hoy al pie del cañón.

El soporte serán estos autores pero ello no evita hacer referencia también a otras ramas de la corriente dado que es vastísima. La raíz de todas estas vertientes se fundamenta en el análisis de la dinámica del Sistema Internacional, identificando sus principales actores y los elementos determinantes de su comportamiento, centrándose su núcleo argumental en la lucha por el Poder entre los Estados.

El acercamiento a esta academia sirve para reforzar la crítica a la teoría alternativa dominante en épocas previas, la liberal idealista. Su explicación de la dinámica internacional fuera de un anclaje material realista ha hecho que parta de un error fundamental: la desconsideración intencionada del factor del Poder de los Estados, elemento que, como se ha apuntado anteriormente, es el principal condicionante del comportamiento de las grandes potencias.

Esta tendencia, por negar la realidad de los intereses de las naciones, yerra ante la llegada de periodos conflictivos. No consigue discernir correctamente las dinámicas que gobiernan el Poder y por lo tanto -y lo más peligroso- no encuentran una resolución efectiva a las crisis.

En definitiva, el Realismo, al colocar el Poder en la parte central de su estudio, es “la teoría que permite describir mejor el funcionamiento del Sistema Internacional” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 0, p. 3). Teorías alternativas fuera de la realidad material, a la hora de solucionar problemas, fallan.

I.2 Estructura del texto y referentes.

I.2.a. Estructura del texto.

En cuanto a estructura, el presente texto se articula bajo dos puntos principales: por un lado, un análisis general de los conceptos clave dentro de la teoría; por el otro lado, un análisis -en orden cronológico- de una selección de autores importantes y sus trabajos teóricos más relevantes.

El objetivo principal es dar cabida a un doble enfoque: el primero generalista para identificar conceptos que atraviesan todo el modelo teórico; el segundo con cierta particularidad para reconocer a las personas que de forma concreta a lo largo del tiempo han dado contenido a la teoría con sus propios aportes al pensamiento realista, reconociendo a los pioneros pero también focalizándose en las corrientes de mayor actualidad.

Más concretamente, el primer punto general denominado “La Teoría Realista” se compone de varios apartados que van desde el análisis centrado en el Poder y el Estado, pasando por hacer una reflexión sobre la Seguridad Nacional, siguiendo con un apartado que explora la relación entre Soberanía y la Política Exterior, finalizando todo ello en un epílogo que recapitula y pone en perspectiva a la Teoría Realista en su campo, las Relaciones Internacionales.

El segundo punto general recogerá varios apartados ordenados por autores y periodos temporales. Se comenzará con los principios del Realismo Clásico, se seguirá con la Teoría de la Contención, se pasará por el Realismo Aplicado, finalizando con el Realismo Ofensivo.

Se dará mayor atención y contenido según cercanía a la época actual, principalmente debido al interés que suscita observar a la Teoría Realista de las Relaciones Internacionales funcionando en el presente. El modelo puede ser relevante históricamente pero su profusión y vigencia en la época reciente -a través del Realismo Ofensivo- es uno de los puntos más significativos.

El texto desembocará en un apartado final general que, tras los apartados más analíticos, servirá para realizar un resumen compacto a modo de síntesis conceptual de la Teoría Realista. Esta sintetización será útil para realizar un cierre de esta primera parte del artículo, cierre en el que también se va a emplazar al lector a una segunda parte en la que la Teoría Realista se pasará por el tamiz del Materialismo Político como doctrina estructurante de los contenidos de Materia Hispánica.

I.2.b. Referentes.

En este apartado merece el esfuerzo apuntar brevemente los referentes principales que han servido para dar una estructura sólida al presente artículo. En primer lugar, se debe hacer una mención especial al Instituto Beatriz Galindo - La Latina. La labor docente de todos sus profesores es tomada como ejemplo y rige la metodología aplicada en el análisis realizado en este documento.

Más en concreto, los cursos dirigidos por los profesores José Luis Pontijas, Juan Antonio Aguilar y Luis V. Pérez Gil han sido fundamentales para hacer una aproximación certera a la Teoría Realista de las Relaciones Internacionales.

Desde la visión geoestratégica realizada por el Coronel Pontijas al examinar el Realismo Ofensivo de Mearsheimer, pasando por el compendio de autores realistas de la Primera Guerra Fría que explora desde una perspectiva geopolítica el profesor Aguilar, hasta el análisis teórico general del paradigma realista realizado por el profesor Pérez Gil, todos ellos han contribuido eficazmente a poder construir el presente artículo.

Al compartir espacio en el Instituto con otros cursos relacionados con la doctrina del Materialismo Político liderados por el profesor doctor Santiago Armesilla, esto permite establecer cierta afinidad y zonas comunes entre estas diferentes teorías, habilitando un espacio para el diálogo doctrinal académico. Sirva este artículo para aportar un esfuerzo más en esta dirección.


II. La Teoría Realista: el paradigma conceptual general.

En este primer punto general del artículo se va a abordar el estudio del paradigma conceptual perteneciente a la Teoría Realista de las Relaciones Internacionales. El enfoque se dirigirá a la malla de conceptos de la que se compone la disciplina en un sentido lógico abstracto -eso sí, sin perder de vista el anclaje a la realidad concreta-.

Inicialmente se pondrá el foco en la relación entre el Estado y el Poder como nudo fundamental del modelo. En un siguiente apartado se analizará el concepto de Seguridad Nacional, su relación con el Sistema Internacional y la Soberanía, identificando su naturaleza, la relatividad de la misma y los elementos en los que se basa. De esta manera también se hará mención a la evolución de la definición de la Seguridad en función de los escenarios de ordenamiento del sistema.

Adicionalmente, se reserva otro apartado para analizar los conceptos relativos a la Política Exterior y Soberanía. Se afrontará su definición constitutiva y sus límites, las diferentes vertientes y su origen, así como su influencia empírica. En el pasaje final se lleva a cabo una recapitulación de ideas, colocando la disciplina de las Relaciones Internacionales en perspectiva y destacando a la Teoría Realista como modelo plenamente en vigor.

II.1. El Poder Estatal.

II.1.a. El Estado.

Para comenzar a estudiar la Teoría Realista como paradigma teórico, se requiere de la recolección de una serie de conceptos fundamentales de forma que sirvan para efectuar el análisis de los comportamientos que se dan en el Sistema Internacional de sociedades políticas. La forma sistemática de su estudio y observación permite generar una estructura de funcionamiento, un modelo predictivo que habilita a la teoría a darle rango de ciencia -en este caso social- realizando un cierre categorial.

En este sentido, la teoría otorga protagonismo esencial al Estado. Como actor fundamental en las Relaciones Internacionales, este tipo de organización política es el garante de la Seguridad para la sociedad. En su origen el Estado nació como un mecanismo de ejercicio del monopolio del uso legítimo de la fuerza -ya sea hacia el interior, ya sea hacia el exterior- y por el momento no ha aparecido otro ente más ajustado para ejercer dichas funciones.

Así todo, entre los Estados existen diversas características que los diferencian según el sistema político adoptado, el desarrollo económico científico tecnológico o su propio tamaño, que, entre otros factores, intervienen en la determinación de su comportamiento. La heterogeneidad de los Estados en cuanto a Poder y recursos son puntos clave en el análisis del Sistema Internacional.

II.1.b. El Poder.

Concepto fundamental, el Poder constituye la estructura del sistema de las Relaciones Internacionales. El Poder se manifiesta en el momento que un sujeto impone a otro su voluntad, siendo por lo tanto una definición en términos relativos. Cuando un Estado determina el comportamiento de otro Estado se está ejerciendo el Poder, que en último término puede conllevar la amenaza de uso o el propio uso de la violencia, arma más directa para el condicionamiento de las conductas ajenas.

En síntesis, se trata de la capacidad de un Estado para poner a funcionar sus recursos en un momento dado con el principal objetivo de modificar la conducta de otro Estado. Influir en el comportamiento ajeno para obtener unos resultados deseados, en definitiva, defender los intereses propios, que en su expresión máxima desembocan en imponerse en cualquier proceso conflictivo crítico.

El Poder y los Intereses Nacionales son los factores fundamentales que estructuran el funcionamiento del Sistema Internacional y sus principales potencias. El principio que gobierna el Realismo Político es el Interés Nacional leyéndolo a través del concepto de Poder. Es la fórmula que fundamenta la teoría y que relaciona el Poder con la Influencia. En este sentido, cuando la teoría se refiere al concepto de Interés Nacional ello se identifica con el Interés del Estado, así todo sabiendo que la Nación, junto con el Poder y la Soberanía comprenden los pilares del Estado Nación moderno en sí.

II.1.c. Conclusión.

Resumiendo el modelo -y reafirmando estas ideas al ser claves en la Teoría Realista- el Estado actúa como protagonista esencial en el sistema de las Relaciones Internacionales. El Poder ejercido por el Estado es el pilar fundamental en el Sistema Internacional, ya que es la herramienta útil para moldear la conducta ajena o imponer la propia voluntad. Es “la capacidad de influir en otras conductas para conseguir unos fines deseados” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.1, p. 3). Teniendo en cuenta lo anterior, el Estado articula su Política Exterior bajo su Interés Nacional en función de su Poder realmente existente.

II.2. Seguridad Nacional.

II.2.a La Seguridad (raíz), la Soberanía y el Sistema Internacional.

Continuando con la sistematización conceptual de las Relaciones Internacionales, se debe señalar cómo el Realismo imprime un valor importante al concepto de Seguridad. Cuando una comunidad política conserva su independencia y posee medios suficientes para garantizar la Soberanía frente a otras comunidades, se puede decir que un Estado es seguro, la Seguridad Nacional existe.

El fundamento de la Seguridad Nacional depende de tres eslabones: identificar cuál es la amenaza a la comunidad política, qué elementos dentro del Estado deben tener protección y la magnitud de la cobertura que se pretende alcanzar.

Históricamente se asociaba a la ausencia de elementos externos amenazantes hacia la comunidad política. Un territorio defendido y soberano era un territorio seguro, entendiendo la Soberanía como el poder dictar sobre un determinado territorio leyes exclusivas y excluyentes. En definitiva, es el Estado ejerciendo el Poder en un espacio concreto.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, se puede entender al Sistema Internacional como un conjunto de Estados que velan exclusivamente por su propio Interés, en el cual se gravita hacia un equilibrio producto de la vigilancia mutua.

II.2.b El dilema y la autotutela.

Motivado por la observación patente de ese individualismo, no se detecta ningún ente superior que ejerza una influencia dominadora del comportamiento del conjunto de los Estados, no existe ninguna autoridad con Poder por encima de los actores estatales. Para conservar su propia Seguridad cada Estado de forma independiente debe decidir sus acciones. Esta autotutela tiene el significado de que cada Estado de forma individual debe trabajar por su supervivencia e incrementar su Poder.

En este sentido, en el momento en que se sigue manteniendo el monopolio de la fuerza por parte del Estado como derecho legítimo, el incremento de Seguridad requiere el crecimiento del poder militar, lo que conlleva como contrapartida la pérdida de Seguridad de los otros actores estatales. Esta situación se considera que produce un Dilema de Seguridad.

II.2.c Conclusión.

A modo conclusivo de este punto, dado que un ente supraestatal con el Poder suficiente para doblegar la voluntad de los Estados no existe, el Sistema Internacional se articula como un ordenamiento individualizante de Estados autónomos, independientes y soberanos. “El conjunto de los Estados forma un sistema predominantemente individualista” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.1, p. 4) donde cada Estado como actor individual debe trabajar por su propia Seguridad. Esto produce una dinámica desestructurante del equilibrio, ya que el aumento de la Seguridad de un Estado conlleva el aumento de la inseguridad del resto, sentando las bases para un dilema sistémico recurrente.

II.3. Seguridad: naturaleza, relatividad y elementos.

II.3.a Naturaleza.

La Seguridad posee una funcionalidad primaria de protección esencial que permite el desarrollo posterior de cualquier comunidad o sujeto, por lo tanto es una premisa previa que se tiene que cumplir antes de ejercer cualquier otra función.

Ya sea desde el punto de vista social o biológico, la Seguridad ha protagonizado un rol fundamental en la naturaleza humana. Debido a la dialéctica de conflicto y cooperación, las comunidades humanas en las diversas fases de su evolución histórica siempre han mostrado un afán por la Seguridad.

II.3.b Relatividad.

A este respecto, la Seguridad posee una magnitud de relatividad gradual. Es una combinación del riesgo que un actor puede estar dispuesto a aceptar y del grado de protección defensiva que tiene como objetivo. Ya que la seguridad absoluta implicaría la inseguridad absoluta del resto de comunidades políticas, se trata de un concepto teórico no alcanzable.

La vía realista camina por el concepto de seguridad relativa, ya que la seguridad absoluta es un límite ideal al que se aspira pero que no se materializa. En este punto es cuando actúa el reequilibrio de fuerzas, ya que la potencia que busca el absoluto es contrarrestada por una alianza contrahegemónica que trata de restablecer la estabilidad del sistema.

II.3.c Elementos.

En base a lo anterior, los Estados siguen políticas que establecen el concepto de Seguridad apoyado en unos elementos básicos. Por una parte la identificación de las amenazas, por otro lado precisar lo que se pretende proteger, siendo por último el margen de cobertura deseado el elemento final.

La asignación de recursos por parte de un Estado va a ser definitorio del margen de cobertura, pero, dada su finitud, este margen siempre va a ser relativo y dependiente. Capacidad (recursos), presencia (amenazas) y voluntad (determinación) se conjugan entre sí para producir un resultado material en términos de Seguridad.

II.3.d Conclusión.

En síntesis, el absoluto en la Seguridad es un concepto no viable, la Seguridad “ostenta un valor gradual y comparativo” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.1, p. 6). Se trata de una definición relativa en la que intervienen variables basadas en los recursos disponibles, las amenazas identificadas y la determinación para poner en funcionamiento dichos recursos.

II.4. Dilema de Seguridad. Redefinición y límite del concepto de Seguridad.

Tras lo anterior, en este momento cabe hacer mención a la evolución del concepto de Seguridad en la época moderna a partir de mediados del siglo XX.

II.4.a El dilema bipolar.

Como ya se adelantó en apartados precedentes, cuando un Estado incrementa su propia Seguridad decrementa la del resto. Es un rasgo sistémico de la estructura de actores internacionales. Esto desencadena un vórtice de desconfianza que hace crecer la escalada armamentística entre los Estados. Esto se pudo certificar en la época del sistema bipolar que existió en la segunda mitad del siglo XX, cuando la estrategia dominante fue la escalada disuasoria, elevando el Dilema de Seguridad a nivel de amenaza existencial global.

II.4.b El momento unipolar.

Posteriormente al escenario bipolar, en el llamado momento unipolar de finales de la década de los noventa del pasado siglo, el concepto de Seguridad evolucionó a una extensión desmesurada sin referentes previos, siempre en función de los intereses del hegemón dominante. Ese pretendido aumento de la Seguridad produjo un efecto contrario, generando mayor inseguridad debido a la justificación bajo pobres fundamentos legales de una serie de intervenciones militares a lo largo del globo.

II.4.c La multipolaridad.

Tras estos periodos de bipolaridad y unipolaridad, en la fase actual de creciente multipolaridad y cambio de hegemonía, como escenario de modificación de orden internacional y en forma de crítica a la definición ampliada del concepto de seguridad, se demanda una acotación limitada y con rigor de la misma. La ampliación sin contrapartidas únicamente responde a los intereses propios de la potencia hegemónica de turno, huyendo de la fundamentación teórica coherente y desmejorando la consistencia doctrinal de las Relaciones Internacionales.

II.4.d Conclusión: redefinición y límite.

Por lo tanto, de cara a conseguir una honestidad científica de forma que se pueda cerrar la categorización conceptual, es preceptivo centrar la definición de la Seguridad en las dimensiones clásicas, las cuales están fundamentadas en la protección contra amenazas, la integridad del territorio y el bienestar de la sociedad. Se propone “una definición limitada de la seguridad estatal como la situación en la que un Estado está relativamente a salvo de injerencias externas” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.1, p. 15). Ir más allá sería entrar en imposturas falaces.

II.5. Soberanía y Política Exterior.

II.5.a Concepto, vertientes y origen de la Soberanía.

Originalmente, la fórmula tomada como punto de partida para definir el concepto de Soberanía viene de una época que a primera vista puede considerarse pretérita. Fue en los estertores de la edad media y principios de la edad moderna en donde se definió como “el poder supremo sobre los ciudadanos y súbditos” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.2, p. 2).

La Soberanía se divide principalmente en dos vertientes. En una vertiente interior, la Soberanía actúa como el control sobre el propio territorio y los sujetos que viven en él, control que ejerce el Estado a través de sus poderes. En una vertiente exterior, el Estado se asume en equilibrio con el resto de Estados del Sistema Internacional, respetando la autonomía de cada uno sin inmiscuirse en los asuntos internos de los demás, reservándose el derecho del uso de la fuerza para proteger sus intereses.

II.5.b Límites definitorios de la Política Exterior.

En lo relativo al concepto de Política Exterior, éste evidencia su dependencia en cuanto a definición en función del marco teórico del que se parte como base y el rol que da al Estado dicha teoría. Por ello surgen una serie de límites en su definición:

  • Debido a la amalgama de actores no estatales que intervienen en acciones exteriores, estos procesos se confunden con la Política Exterior estatal. En este sentido, se debe aclarar que cuando se habla de Política Exterior, ésta únicamente la lleva a cabo el Estado, “el responsable exclusivo es el Estado” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.2, p. 4).
  • Por otra parte, en ciertos foros académicos se da relevancia en exclusiva a la acción externa en sí. Esto es contraproducente, ya que descarta procesos dentro del Estado que sirven para moldear la Política Exterior, como son la fase de concepción inicial o la posterior fase de evaluación.
  • En último lugar, por parte de algunos grupos de pensamiento la Política Exterior se separa de los factores internos del Estado. Este enfoque peca de reduccionista ya que la política estatal interna interviene interrelacionadamente con la configuración de la acción externa.

II.5.c Influencia empírica en la Política Exterior.

Cabe reseñar brevemente cómo los métodos empíricos se interconectan con la Teoría Realista durante el periodo del orden bipolar que existió en la segunda mitad del siglo XX en el Sistema Internacional. Estos métodos se colocaron en el escenario de la Política Exterior a través de los procesos de adopción de decisiones. Éstos se utilizaron como herramienta por diversos teóricos realistas que desde la academia se instalaron en diferentes gobiernos. Estos gabinetes pertenecían principalmente a uno de los polos del sistema -el liderado por EEUU-.

Debido al gran número de crisis conflictivas en el apartado exterior de la pugna bipolar, se llevaron a cabo multitud de estudios de adopción de decisiones críticas. Sin perder de vista el fundamento teórico realista, la academia se orientó hacia una utilización de metodología cuantitativa empírica. En este sentido, este movimiento se reforzó con la incorporación de académicos a los mecanismos de gobierno de los Estados en el nivel de la Política Exterior, “fenómeno conocido como in-and-outers” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.2, p. 4).

En definitiva, este periodo fue clave y puso en práctica los conceptos teóricos del paradigma realista. Un equilibrio entre teoría y praxis fue un punto reforzador de las escuelas de pensamiento existentes dentro de las Relaciones Internacionales.

II.5.d Definición constitutiva de la Política Exterior.

Después de repasar la red de conceptos relativos a la Política Exterior, se está en disposición de establecer sus pilares constituyentes. De esta manera, se identifican los siguientes elementos:

  • El Estado como actor principal. La Política Exterior es “la actuación del Estado en el Sistema Internacional”.
  • Poder y proceso es la política. La Política Exterior es un Poder cuya vertiente se dirige hacia otros Estados en el Sistema Internacional, pero a su vez es un proceso interno que no se puede reducir a una acción puntual.
  • La acción como nivel operativo. La Política Exterior es la “acción internacional de un actor para abordar una situación dada”.
  • El Interés Nacional y la supervivencia son los fines. Los Estados deciden su Política Exterior en función de la valoración jerarquizada de una serie de Intereses Nacionales cuyo fin último es garantizar su existencia dentro del Sistema Internacional.

Una vez tenido en cuenta todo lo anterior, se puede definir la Política Exterior como “el método mediante el cual los Estados conducen sus relaciones mutuas, como partes integrantes del Sistema Internacional, sometidos de manera irremediable a entenderse de forma pacífica -mediante la cooperación- o de forma violenta” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.2, p. 6).

II.5.e Conclusiones.

Como colofón a este apartado, conviene repasar y sintetizar los análisis que se han realizado en los apartados precedentes relativos a la Soberanía y Política Exterior:

  • En primer lugar, el concepto de Soberanía es algo concreto y de plena vigencia. El Estado a través de una cadena de competencias organiza de forma independiente sus asuntos internos y externos. El Estado existe gracias a la Soberanía. Por lo tanto, las Relaciones Internacionales existen -a través de los Estados- también gracias a la Soberanía.
  • En segundo lugar, el concepto de Política Exterior no se puede reducir a la acción exterior simple de un gobierno. Se trata de un complejo sistema de procesos a diversos niveles, tanto internos de concepción y evaluación como propiamente externos de acción.
  • En tercer lugar, la relevancia de la conexión entre teoría y práctica en las Relaciones Internacionales. El análisis de la Política Exterior se transforma a través de los modelos empíricos de toma de decisiones que tienen en cuenta procesos y sistemas complejos.
  • Finalmente, la Política Exterior queda definida fundamentalmente por cuatro elementos: el Estado como actor principal, la Política como proceso y Poder, la vertiente exterior de la acción operatoria y los Intereses Nacionales y la supervivencia como fines últimos.

II.6. Recapitulación: Las Relaciones Internacionales en perspectiva y vigencia de la Teoría Realista.

Previamente se ha efectuado una labor de análisis y síntesis en la que se han puesto sobre el escenario conceptos fundamentales en la Teoría Realista de las Relaciones Internacionales. La Soberanía, el Interés Nacional, la Política Exterior y la Seguridad son ejes vertebradores del Estado, que es el sujeto político que mejor permite garantizar la existencia y continuidad de las comunidades que lo componen.

De esta manera, una vez realizada la disección del paradigma realista, cabe ponerlo en perspectiva en el ámbito de su campo, las Relaciones Internacionales. Como se ha venido intuyendo a lo largo de los apartados anteriores, existe un gran debate entre las principales corrientes -Realismo, Liberalismo- que ha escalado rompiendo los esquemas teóricos, adentrándose en la pugna ideológica entre maneras de ver el mundo completamente diferentes, “el debate de las escuelas superó hace tiempo el ámbito teórico para convertirse en un enfrentamiento ideológico” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.4, p. 2). Esto hace a la disciplina tener una vitalidad poderosa pero, por otro lado, dificulta encarecidamente la labor de cooperación entre modelos, no permitiendo obtener un paradigma científico integrador.

En este contexto, dentro de este debate tan actual, este ensayo se decanta por resaltar la vigencia del paradigma realista. Como se ha adelantado en anteriores párrafos, se puede afirmar que el Realismo permite observar de la mejor forma la realidad material existente en el Sistema Internacional. Además, resulta fundamental su capacidad de estudio prospectivo y su amplio repertorio de herramientas para resolver conflictos mediante la permanente negociación y reconocimiento de los propios y ajenos intereses.

Los principales pivotes en la teoría siguen siendo los Estados, el Poder y su Influencia, así como la cooperación y el conflicto. “El Poder del Estado no es una cuestión de percepción” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.4, p. 3), sino que mediante la valoración cuantitativa a través de factores primordiales -poder militar, tecnología, economía-, el Poder del Estado posee plena vigencia, siendo la voluntad política el eje que hace funcionar al sistema.

En definitiva, las Relaciones Internacionales se explican mejor mediante el modelo de la Teoría Realista, estructura conceptual que trabaja por identificar a las grandes potencias, sus interacciones y el orden que se conforma entre ellas. Esta perspectiva coloca el foco en la inercia hacia el equilibrio estable al que debe tender el Sistema Internacional, siguiendo esta teoría se forman una serie de dinámicas favorecedoras para construir un esquema de seguridad global efectivo y, por lo tanto, una “estabilidad estratégica” (Pérez Gil, 2026, Lecc. 1.4, p. 3) propicia para la preservación de la paz.


III. La Teoría Realista: una selección de sus principales autores.

En este segundo punto general se llevará a cabo un repaso de diferentes autores que han marcado las líneas fundamentales de la Teoría Realista, dotándola de contenido en diferentes épocas. La selección de autores sigue una secuencia temporal, comenzando con sus primeros pasos tras la Segunda Guerra Mundial, pasando por las fases álgida y tardía de la Primera Guerra Fría, finalizando con el momento actual de declive unipolar y periodo emergente multipolar.

Morgenthau, Kennan, Kissinger y Mearsheimer son los autores elegidos para ello, siendo sus ramas doctrinales -dentro del paradigma realista general- las del Realismo Clásico, Teoría de la Contención, Realismo Aplicado y Realismo Ofensivo respectivamente. Existe una gran variedad de autores con grandes aportaciones dentro de esta escuela académica, así todo se ha tratado de buscar un equilibrio en la selección de forma que el análisis se ajuste al límite de extensión del presente texto.

Este artículo no entra de forma profunda en sus orígenes o su relación con la nación para la que trabajaron -EEUU-, tampoco en discutir intensamente la ideología personal de los autores. Muchos de los autores existentes dentro de la rama realista seguramente no concuerden -en diferentes grados- con la doctrina del Materialismo Político.

Teniendo en cuenta esto, el texto toma una perspectiva de estudio científico, a modo de laboratorio de investigación independiente, en la que se trabaja por detectar las potencialidades de la Teoría Realista como herramienta de análisis de la realidad material y como crítica rigurosa a “lo liberal” en el campo de las Relaciones Internacionales.

III.1. Morgenthau y el Realismo Clásico.

Hans J. Morgenthau (1904 Coburgo, Alemania - 1980 Nueva York, EEUU), de familia de origen judío, se doctoró en Derecho Internacional por la Universidad de Frankfurt (1929). Emigró a Estados Unidos en 1937, donde desarrolló su carrera como profesor principalmente en la Universidad de Chicago, lugar donde fundó y dirigió el Centro de Estudios de Política Exterior, además de ser ocasionalmente asesor del Departamento de Estado estadounidense. Es recordado por su postura no intervencionista y debido a ello fue eventualmente postergado en el ámbito político norteamericano.

Fue el gran teórico y fundador de la Teoría Realista de las Relaciones Internacionales, siendo su obra magna "Politics Among Nations: The Struggle for Power and Peace" (El poder de las naciones: la lucha por el poder y la paz, 1948), que abre el inicio del Realismo Clásico.

III.1.a. Principios del Realismo Clásico.

A continuación se van a sintetizar los principios más relevantes considerados por el Realismo Clásico desde su propia perspectiva teórica. Para empezar, se establece a la política internacional como una perpetua lucha por el Poder, no como la vía a la paz perpetua. Los ideales se dejan aparte, fundamentándose la teoría en los hechos reales y la razón. El ser humano es egoísta y está en una búsqueda constante del Poder. Por lo tanto, la política internacional está cimentada en la naturaleza humana y gobernada por leyes objetivas.

Como eje fundamental se constituye “el Interés Nacional definido en términos de Poder” (Aguilar, 2026, Lecc. 11, p. 10). Sirviendo de brújula para el gobernante, es un concepto que da pie a analizar comparativamente diferentes épocas y Estados. La relación entre el Interés y el Poder se trata como la piedra de toque de la política.

Esto no se configura como una fórmula mecanicista, más bien al contrario, el Interés en términos de Poder toma forma variada según las condiciones de contorno. No se define de forma monolítica, es dinámico, se moldea a través de factores como el equilibrio del Sistema Internacional, el teatro geopolítico, la historia o la cultura civilizatoria.

Dado que el gobernante debe abogar por la supervivencia de su Estado, éste debe dar prioridad a la moral política. En este sentido, se distingue completamente entre la moral privada particular y la moral pública o política. Los conceptos idealistas abstractos individuales están fuera del juego político, únicamente las consecuencias políticas tienen cabida en una ponderación o cálculo político.

Siguiendo esta línea, se critica al moralismo en las Relaciones Internacionales. Una suerte de idealismo recorrido por diversos conceptos morales personales no es aplicable abstractamente a la acción operatoria material de los Estados. Los hechos concretos y el Interés Nacional debe alumbrar al estadista frente a la moral abstracta. El idealismo va de la mano de la hipocresía y el cinismo.

Finalmente, la política es soberana e independiente, su energía emana de la lucha por el Poder. No se deben aplicar reduccionismos que puedan ensombrecer el núcleo de la dimensión política, dispersando su estudio en disciplinas inconexas y fragmentadas.

III.1.b. Conceptos Adicionales.

Siguiendo esta línea, como corolario aparece un conjunto de conceptos adicionales que complementan los principios anteriormente descritos. Desde el punto de vista de la diplomacia, se critica la faceta moralizante de la diplomacia pública realizada a través de comités muy en boga en la época contemporánea. El Realismo Clásico camina más bien por la negociación silenciosa, el compromiso del secreto y la cesión de intereses no fundamentales para mantener la paz, un discurrir por la concepción tradicional de la antigua diplomacia.

Adicionalmente, como práctica inevitable aparece el Equilibrio de Poder. En un sistema en el que domina la anarquía, este equilibrio (inestable) actúa como mecanismo natural, siendo necesario para conservar el orden y autonomía entre los Estados.

En este orden de cosas, se identifican diferentes elementos del Poder Nacional según si su mecánica tiende al estatismo (recursos y geografía) o tiende al dinamismo (diplomacia y gobierno, carácter nacional, capacidad industrial). También diferentes tipos de Política Exterior, variando desde la forma imperial a la práctica del statu quo, pasando por lo que podría llamarse Política Exterior de prestigio.

III.1.c. Conclusión.

Como conclusión, se puede exponer que esta serie de principios y conceptos clave son los fundadores del paradigma realista en las Relaciones Internacionales, siendo éste el modelo clásico fundamentado en la teoría del Poder y el Estado, que se deja como legado para los posteriores herederos que hacen evolucionar su escuela a través de diversas ramas del Realismo. Morgenthau es el “padre fundador del paradigma realista en las Relaciones Internacionales” (Aguilar, 2026, Lecc. 11, p. 12).

III.2. Kennan y la Teoría de la Contención.

George F. Kennan (1904, Milwaukee, EEUU - 2005, Princeton, EEUU), licenciado en Historia por la Universidad de Princeton (1925), tuvo una intensa carrera diplomática principalmente en el Servicio Exterior de los Estados Unidos. Desde finales de los años 20 hasta principios de los años 50 viajó profesionalmente por multitud de destinos clave durante la Primera Guerra Fría como son Europa Central, los países del báltico y la Unión Soviética.

Debido a su relativo ostracismo al ser declarado persona non grata dentro del clima hostil de “la caza de brujas” presente en Norteamérica, a partir de 1950 compagina su actividad profesional con una plaza de investigación en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Esto fue gracias a la intermediación e interés personal de su director J. Robert Oppenheimer -padre de la bomba atómica- que también sufrió la persecución institucional de la época.

Posee gran variedad de obras pero quizás lo que puede considerarse dentro del Realismo como manifiesto fundacional de la política de la contención es su famoso "Long Telegram" (Telegrama Largo, 1946) y el Artículo “X” (1947).

III.2.a. Teoría de la Contención.

Dentro de las dinámicas de Poder identificadas por el Realismo Político cabe destacar lo que se propone como la “Teoría de la Contención” desde un ámbito teórico diplomático.

La Teoría de la Contención consiste principalmente en una forma de enfrentamiento entre potencias, donde una de ellas aplica la fuerza que estima necesaria para contrarrestar la proyección de la otra en cualquier espacio geográfico que sienta como amenazado, de forma que garantice su estabilidad y sus condiciones de paz, en definitiva, sus intereses.

De esta manera, el vector de la contención no conduce al enfrentamiento bélico vis a vis, más bien se enfoca en una competición indirecta desde el punto de vista político ideológico en un escenario de largo plazo. A través de la muestra prestigiosa de Poder, se defiende la fortaleza política y económica de nodos geopolíticos primordiales, de forma que se contrapese la influencia de la potencia competidora.

La esencia de la contención sería estratégica a años o incluso décadas vista, dando más relevancia a la faceta política que a la parte militar. Su objetivo final es modificar la conducta de la potencia contraria, una suerte de transformación en la que el adversario se frustra y debilita, haciendo bajar su impulso y provocando que tenga un tono más comedido o, llegando más allá, su caída.

En definitiva, mediante una paciente estrategia se va respondiendo de forma reactiva a cada movimiento de extensión por parte de la potencia contraria, conformando lo que podría denominarse juego de poder prudente con estrategia de lejano horizonte cronológico. La contención “no era un llamamiento al enfrentamiento militar directo, sino a la contención política e ideológica a largo plazo” (Aguilar, 2026, Lecc. 11, p. 14).

III.2.b. Métodos.

Los métodos utilizados comprenden varios ejes. En primer lugar se construye vías político diplomáticas mediante la conformación de coaliciones con Estados alineados, a la vez que se trata de abrir brechas entre los satélites de la potencia adversaria.

Paralelamente se utiliza la guerra cognitiva en forma de canales de información y propaganda que proyecten una atractiva forma de vida, de modo que se coopte a las sociedades rivales, desacreditando ideológicamente al competidor.

Como herramienta principal se potencia el poder económico, de manera que se forme una situación de estabilidad en los nodos geopolíticos en disputa. Mediante la promoción de la prosperidad centrada en puntos clave se conforma una muralla de protección de intereses.

Finalmente, de forma complementaria y a título representativo, se utiliza el poder militar como apoyo moderado, dándole una función secundaria que actúa como elemento de disuasión más que de enfrentamiento directo.

Es de significar su comportamiento selectivo, el alcance geográfico de la contención se basa en una selección ajustada para cada caso. Las amenazas se estudian una a una reconociendo cualquier matiz distintivo, buscando una concentración de la atención en centros de poder económico industrial vitales, dejando en un papel secundario las zonas periféricas sin un interés principal.

III.2.c. Conclusión.

En definitiva, la contención previene del enfrentamiento directo, promueve la construcción de esferas de Poder y mantiene estable el statu quo en regiones de interés.

Tras afianzar estos aspectos, el objetivo último es la transformación completa del contrario, un colapso interno inducido por la contención ejercida pacientemente y punto por punto contra la expansión rival, a través de producir también una “presión de sus propias contradicciones, llevando a una implosión o reforma radical" (Aguilar, 2026, Lecc. 11, p. 17).

Una vez demostrada la superioridad, a partir de ahí se deberá abrir un periodo de transición en la que saber llevar al antiguo rival, entrando en la etapa de coexistencia pacífica y distensión.

III.3. Kissinger y el Realismo Aplicado.

Henry A. Kissinger (1923 Fürth, Alemania - 2023 Kent, EEUU), de origen familiar judío, tuvo que emigrar en 1938 durante su adolescencia a Estados Unidos -debido a su carácter introspectivo nunca perdío su acento alemán-. Tras servir en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial y tras ella en la inteligencia de ocupación estadounidense en Europa, obtiene la summa cum laude (1950) en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard además del doctorado (1954).

Desde entonces es profesor en Harvard hasta que en 1969 entra en la carrera política gubernamental de Estados Unidos, primero en funciones de Asesor de Seguridad Nacional hasta 1975, siendo después también Secretario de Estado (1973-1977).

Durante ese periodo se le otorgó un polémico Premio Nobel de la Paz (1973) por poner fin a través de los Acuerdos de Paz de París a las campañas del ejército de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam, permitiendo su retirada del conflicto. Posteriormente, desde el inicio de la década los 80 hasta el final de su vida, volvió a tomar un perfil sin cargo político pero muy influyente en Política Exterior.

Con gran variedad de obras, se puede destacar su síntesis histórica diplomática en "Diplomacy" (Diplomacia, 1994). Así todo, su aporte más relevante a la Teoría Realista es precisamente ponerla en práctica a través de sus funciones como diplomático, abriendo una nueva línea doctrinal, la del Realismo Aplicado.

III.3.a. Realismo Aplicado.

Esta teoría se fundamenta en el equilibrio y orden ya adelantado en el periodo clásico. Su tesis principal establece que el Sistema Internacional es anárquico e inestable, por ello la principal meta es la prevención de conflictos directos entre los hegemones, tratando de garantizar la estabilidad global. El “objetivo último es la estabilidad y prevención de conflictos hegemónicos, no la promoción de ideologías internas” (Aguilar, 2026, Lecc. 11, p. 22).

Basado en el estudio de los procesos históricos, el equilibrio de Poder se garantiza únicamente obteniendo la aprobación por parte de los hegemones. De esta manera las grandes potencias abren un espacio de legitimidad para construir un orden internacional estable.

En definitiva, la ponderación de fuerzas, su correlación y cálculo desprovisto de sensacionalismo moralista, es lo que debe fundamentar la Política Exterior y el Interés Nacional.

III.3.b. Métodos.

En cuanto a su metodología, este Realismo Aplicado se manifiesta en varias operaciones diplomáticas. En el escenario de un mundo bipolar inflexible, se tiende a abrir la puerta a terceros actores, de manera que se pueda triangular el flujo de Poder y equilibrio de fuerzas. Estos nuevos actores le dan dinamismo al teatro geopolítico, con maniobras de competición entre las potencias para conseguir el alineamiento hacia sus intereses.

Adicionalmente, de forma que la potencia contraria minimice su presión en todos los puntos de fricción, se lleva a cabo una transaccionalidad multifacética. Vincular diferentes disciplinas de negociación proporciona una conexión entre diversas dimensiones que ejercen una propensión global a la moderación.

En este sentido, de modo que se pueda conducir la rivalidad entre potencias de forma real, se conforma la estrategia de las distensión. Dejando aparte cualquier perspectiva moral, esta estrategia sirve para, mediante el contacto permanente, ir sedimentando una relajación en el contrario, limitando riesgos innecesarios y costes superfluos, pero también con el objetivo a largo plazo de subordinar al rival.

Además, en la línea de la crítica a la justicia abstracta, se refuerza el concepto de legitimidad. Las potencias ante cualquier acuerdo global deben percibir el mismo como totalmente y realmente legítimo. Ir por el camino contrario -es decir, del puro abstracto legal- únicamente puede generar inestabilidad para el futuro.

Todo lo anterior desemboca en una crítica al idealismo en las Relaciones Internacionales. Por parte de esta rama del Realismo existe “un rechazo de la visión de la Política Exterior como una cruzada moral” (Aguilar, 2026, Lecc. 11, p. 23), trabajar ésta como una suerte de moralismo en la que defender un decálogo ideológico lo único que puede traer son conflictos desorientados estratégicamente, conduciendo a una dinámica de debilitamiento geopolítico. Se deben establecer prioridades y límites realistas al propio Poder, evitando perder el tiempo en remodelar el mundo a imagen y semejanza de supuestos ideales excepcionales.

III.3.c. Conclusión.

En definitiva, como legado del Realismo Aplicado se puede señalar su compromiso de unir la teoría con la práctica. En el escenario de competición entre polos y equilibrio de fuerzas, la Teoría Realista se aplica a través de una concreción de estrategias, que sirven para gestionar de forma inmediata al adversario, redibujando el tablero de ajedrez geopolítico y promoviendo el Interés Nacional propio.

III.4. Mearsheimer y el Realismo Ofensivo.

John J. Mearsheimer (1947 Nueva York, EEUU) es profesor distinguido de Ciencias Políticas en la Universidad de Chicago. Ante todo, es un teórico de las Relaciones Internacionales. Concretamente, recoge el testigo dentro de la escuela realista, siendo pionero de la Teoría del Realismo Ofensivo. Desde este modelo Mearsheimer estudia cómo las grandes potencias dominan el Sistema Internacional y cómo constantemente compiten entre sí en materia de Seguridad, lo que eventualmente puede desembocar en el estallido de conflictos. Su principal libro en esta materia es "The Tragedy of Great Power Politics" (La tragedia de la política de las grandes potencias, 2001).

Teniendo en cuenta lo anterior, en el presente artículo se va a dar mayor contenido a esta rama doctrinal dentro de la Teoría Realista, principalmente debido al interés que suscita su mayor anclaje a la realidad material del presente -y del futuro próximo, por su carácter de herramienta prospectiva-. El paradigma del Realismo Ofensivo se está ejercitando continuamente estos días mediante el análisis de los múltiples conflictos existentes dentro de las dinámicas de Poder presentes actualmente en el Sistema Internacional.

Aparte de su intensa y extensa labor académica, el profesor Mearsheimer se prodiga ámpliamente por diferentes canales y formatos en medios de comunicación alternativos tanto audiovisuales como escritos de diversa índole -a pesar de haber sido “proscrito” de los medios de comunicación principales por su crítica a la concepción liberal idealista de las relaciones internacionales, por su postura contraria a las intervenciones de EEUU (e Israel) en los conflictos en Ucrania e Irán, y, por ende, por su enfrentamiento dialéctico contra grupos de presión neoconservadores intervencionistas influenciados por intereses extranjeros presentes en la política estadounidense-. Es por ello que merece un nivel de estudio más exhaustivo.

III.4.a. Realismo Ofensivo.

Entrando ya en el análisis del modelo teórico, en lo referente al Realismo Ofensivo el punto esencial en el que se centra la teoría es el Estado y su constante búsqueda de Poder. “Los Estados siempre están buscando oportunidades para ganar Poder” (Pontijas, 2026, Lecc. 4, p. 2), llegar a la cima hegemónica sería el objetivo primordial para las grandes potencias. La lucha por la supervivencia es la que mueve el devenir de los Estados y esa pugna es la que va a la contra del statu quo existente.

Esta forma de comportamiento agresivo se fundamenta en una cadena de elementos clave:

  • La Anarquía del Sistema Internacional. No existe una autoridad central superior que pueda imponer su ley sobre los Estados. El sistema está formado por actores estatales autónomos pero esto no quiere decir que haya un desorden, la anarquía no tiene por qué ser equivalente al caos.
  • La capacidad militar de los Estados. Los Estados pueden ser amenazantes entre sí a pesar de la moderación suscitada por los entes supranacionales y la legislación internacional. Las grandes potencias sobremanera poseen medios de destrucción que hacen verosímil un escenario de agresión.
  • La incertidumbre entre Estados. Ningún Estado conoce por completo las intenciones de los demás. No significa per se que el comportamiento del otro sea hostil, pero nadie puede garantizar la buena fe de todos y cada uno de los actores en todo momento -las motivaciones pueden ser cambiantes a lo largo del tiempo-.
  • La propia supervivencia como Interés Nacional principal. La Seguridad del Estado es el objetivo número uno, asunto que se traduce en poseer un territorio íntegro y una independencia política.
  • La racionalidad de los actores estatales. Los Estados conciben su propio pensamiento estratégico, teniendo en cuenta sus condiciones de contorno y los intereses y forma de comportarse de los demás actores, con el objetivo de sobrevivir en el entorno en el que están inmersos tanto a corto como a largo plazo.

Estos puntos de forma aislada no determinan que la agresividad sea la norma imperante en el Sistema Internacional. En cambio, una combinación concomitante de los mismos sí hace al escenario proclive a la desconfianza y por lo tanto a un “Estado del Miedo” entre los Estados que cristaliza en un “Dilema de Seguridad”.

III.4.b. Estado del Miedo y Dilema de Seguridad.

Como se ha señalado anteriormente, la ausencia de una autoridad supraestatal que implemente una ley superior sobre los Estados del Sistema Internacional y que, por lo tanto, no se materialice un mecanismo imparcial y elevado de punición ante comportamientos agresivos, hace que los Estados -y concretamente las grandes potencias- tengan motivos fehacientes para temerse entre sí, provocando el “Estado del Miedo”.

Esta sensación de vulnerabilidad genera una lucha por la supervivencia que se traduce en la aparición del “Dilema de Seguridad” ya que “un Estado asustado buscará especialmente formas de mejorar su Seguridad” (Pontijas, 2026, Lecc. 4, p. 3). Se trata de un círculo vicioso de inseguridad en el que las potencias van acumulando Poder.

La anarquía produce desconfianza, la desconfianza produce miedo, el miedo produce un dilema, el dilema produce una competición de seguridad, la competición puede producir un conflicto y, tras el conflicto, se redistribuye el Poder, volviendo a reaparecer la Anarquía del Sistema Internacional.

III.4.c. El Poder y su configuración.

Clave es el factor del Poder de los Estados. La magnitud del Poder de un Estado está directamente relacionado con la amenaza potencial que genera a los demás Estados. El “Estado del Miedo” por lo tanto depende del Poder de los Estados y su distribución.

El Poder potencialmente se fundamenta principalmente en la demografía, la economía, la cultura y la tecnología, siendo los dos primeros componentes básicos a su vez del poder militar. Este poder militar real está compuesto por las diferentes fuerzas armadas y cuerpos de seguridad (terrestres, navales, aéreos, cibernéticos, espaciales y nucleares).

La configuración del Poder es el modo en que se distribuye el mismo entre las grandes potencias. Dependiendo de su uniformidad de distribución o de su asimetría, se pueden observar tres configuraciones de Poder potencialmente existentes en el equilibrio del Sistema Internacional:

  • Bipolaridad. Un equilibrio aproximado entre dos grandes potencias dentro de un sistema. En teoría es la que menor “Estado del Miedo” genera en relación a otras configuraciones, así todo nada despreciable.
  • Multipolaridad equilibrada. Esta configuración se produce cuando existen múltiples grandes potencias de peso semejante equilibrando el sistema, sin ninguna que ejerza el papel hegemónico potencialmente, ni tampoco desbalanceos asimétricos que modifiquen el centro de gravedad del sistema. Se sitúa en una zona intermedia del “Estado del Miedo”.
  • Multipolaridad desequilibrada. Múltiples grandes potencias semejantes inicialmente en equilibrio. En cambio, a diferencia de la anterior configuración, una de ellas está en fase de crecimiento amenazando con convertirse en hegemón regional. Esto va modificando el centro de gravedad del sistema a favor de la potencia emergente, teniendo como contrapartida el aumento de la inestabilidad y del “Estado del Miedo”.

En resumen, después de revisar los diferentes escenarios de configuración de Poder, se puede establecer que “la configuración de poder más inestable es la multipolaridad desequilibrada” (Pontijas, 2026, Lecc. 4, p. 7), que es precisamente el entorno por el que está empezando a transicionar el Sistema Internacional en el escenario actual.

III.4.d. La Hegemonía.

Concepto clave, la Hegemonía la posee un estado cuando este es tan poderoso que ningún otro puede enfrentarse a él -ni diplomáticamente, ni económicamente, ni militarmente-. Se trata de una dominación del sistema, distinguiendo si es a nivel global o a nivel regional.

Un hegemón global dominaría el mundo entero, denominándose Hegemón sin más apelativos, un hegemón regional dominaría una zona geográfica concreta en una escala menor a la mundial.

Cabe resaltar la enorme dificultad para cualquier gran potencia de conseguir la hegemonía global. La proyección de Poder de una gran potencia hacia el territorio de otra en cualquier parte del globo es una situación difícilmente alcanzable.

III.4.e. El conflicto entre las grandes potencias.

Otro eje fundamental en la teoría del Realismo Ofensivo es el estudio del conflicto entre las grandes potencias. Tras dejarse arrastrar por una escalada y competición por la Seguridad, los Estados pueden acabar en un enfrentamiento. “Ocasionalmente la competencia por la Seguridad da paso a la guerra, y no hay duda de que la Anarquía es una causa profunda” (Pontijas, 2026, Lecc. 5, p. 5). La Anarquía del Sistema Internacional es una constante que hace a la situación proclive al conflicto, aunque ella por sí sola no lo explica todo, existen factores que pueden hacer decantar el resultado en un sentido u otro.

El factor estructural más relevante es la distribución del Poder. Teniendo como meta determinar la probabilidad del conflicto, se debe conocer cómo se configura el Poder en el sistema, si de forma bipolar o multipolar, y si es de forma equilibrada o desequilibrada.

Después del cómputo de diferentes variables y teniendo en cuenta la constante anárquica, los Estados conciben “cálculos racionales” en los que se inclinan a tomar la decisión de abrir un conflicto o no. Sin embargo, tras la computación racionalizada por parte de un Estado de sus capacidades coactivas para doblar la voluntad de otro Estado, puede emerger un “error de cálculo”. Este error se da cuando se subestiman las capacidades de un Estado para resistir las coacciones de otro y esta subestimación es la que genera a día de hoy mayor probabilidad de conflicto.

En una configuración de Poder multipolar desequilibrada es donde mayor incidencia tienen estos errores de cálculo, ya que existe una gran variedad de Estados con suficiente Poder, la fluidez de relación entre los mismos es dinámica -aliados se convierten en rivales y viceversa- y lo convenido internacionalmente como regla se tiende a reinterpretar sistemáticamente.

Todo ello de forma combinada es lo que hace emerger una gran afluencia de diferentes fallos en los cálculos y oportunidades de conflicto. Los “errores son más probables en un sistema de muchos Estados, donde es más difícil evaluar con precisión el equilibrio de Poder” (Pontijas, 2026, Lecc. 5, p. 6).

En clave de distribución de Poder, en un escenario de bipolaridad los errores de cálculo tienden a ser menos probables ya que las coaliciones entre Estados están mucho más definidas, los límites son claros y concisos, la variabilidad se apaga constituyéndose un equilibrio estático entre dos bloques.

En contraposición, la propensión al conflicto es más relevante en los sistemas multipolares desequilibrados. Al emerger hegemones potenciales con ventajas de Poder crecientes, éstos las ponen en práctica para ganar competiciones contra otras potencias más débiles. Debido a ello se generan espirales del miedo difíciles de controlar que pueden desembocar en un enfrentamiento abierto.

Sin entrar a valorar de forma idealista moralizante un lado u otro, el Realismo Ofensivo estudia cómo los hegemones tanto globales realmente existentes como potenciales emergentes se adentran en una competición de Seguridad como forma de supervivencia en un sistema anárquico, inmersos dentro del Estado del Miedo, percibiendo amenazas e incertidumbre en el discernir de intenciones ajenas. En definitiva, se trata de un estudio realista y honesto del mundo, subrayando que el conflicto entre las grandes potencias no es una realidad ni mucho menos descartable.

III.4.f. Estrategias de los Estados.

Como último punto, cabe reseñar de forma breve las diversas formas de comportamiento de los Estados dentro de la Anarquía del Sistema Internacional.

Existe un primer grupo de estrategias que utiliza un Estado para hacerse más poderoso. La guerra por su carácter destructivo es la que genera mayor controversia en la opinión pública, además de ser criticada por su gran coste. Sin embargo, la realidad es que la guerra puede ser estratégicamente muy beneficiosa para un Estado ganador al conseguir recursos, población, territorio… Por tanto, la guerra en unos casos puede ser costosa pero en otros puede mejorar ostensiblemente la posición de un Estado.

El chantaje es una estrategia alternativa. La amenaza del uso de la fuerza puede coaccionar a otros Estados sin tener que entrar en grandes costes. Por último, existe otra estrategia: desangrar. Ya sea consiguiendo que dos rivales se enfrenten entre sí de forma prolongada, ya sea alargando y agravando cualquier conflicto en el que ya esté enfrascado un rival.

El segundo grupo de estrategias está relacionado con la neutralización de adversarios. Para ello los Estados buscan equilibrarse contra potenciales agresores. Se puede buscar el equilibrio externo conformando alianzas con otros Estados amenazados. Se puede buscar el equilibrio interno reforzando el Poder del propio Estado. Por último, se puede buscar el equilibrio extraterritorial buscando la defensa por parte de un hegemón no amenazado que proyecte su poder desde otra región.

Por otra parte, existe la opción de “pasar el bulto”. Básicamente es conseguir que otro Estado se encargue de enfrentarse a la amenaza. Se puede realizar teniendo buenas relaciones con el agresor, manteniéndose frío con otros Estados receptores de la amenaza, haciéndose más fuerte que esos Estados para diferenciarse, o aumentando la fuerza de los receptores de la agresión apoyándoles una vez se abre el conflicto.

Finalmente, existe un último tercer grupo de estrategias para evitar la confrontación: subirse al carro, cuando un Estado menor hace seguidismo de otro más potente; el apaciguamiento, cuando un Estado hace concesiones al amenazador.

Todas estas estrategias se ponen en práctica en función de la distribución de poder (bipolaridad, multipolaridad equilibrada o desequilibrada) y situación geográfica (cercanía o lejanía). Así, por ejemplo, cuando un Estado sea muy poderoso con respecto a los demás Estados, estos Estados “menos probable será que [...] puedan pasarse el bulto [...], y más probable es que se vean obligados a formar una coalición” (Pontijas, 2026, Lecc. 10, p. 8).

III.4.g. Realismo Ofensivo, unas conclusiones.

Después de realizar un análisis pormenorizado del Realismo Ofensivo, se pueden extraer algunas conclusiones. Se observan unos principios básicos que fundamentan la agresividad de los Estados, estos son la situación anárquica del Sistema Internacional, la capacidad militar de los Estados, la incertidumbre, el interés por la supervivencia y la racionalidad estratégica aplicada a la misma. A partir de ahí se genera un Estado del Miedo que desemboca en un Dilema de Seguridad.

La teoría también estudia el Poder y su configuración como determinante del Estado del Miedo. Unipolaridad, bipolaridad, multipolaridad equilibrada y multipolaridad desequilibrada son escenarios de distribución de Poder que determinan si un sistema posee mayor inestabilidad o no. En este sentido, en este reparto de Poder es clave discernir quién posee la Hegemonía y en qué grado.

Finalmente, el núcleo del modelo teórico es el análisis del conflicto entre las grandes potencias. Los Estados realizan cálculos racionales a la hora de competir con otros y abrir conflictos, pero diversas situaciones -sobreestimaciones internas y subestimaciones externas- pueden llevar a confusiones en el cómputo racional de variables, dando como resultado errores de cálculo.

La propensión a la aparición de mayor número de errores -y conflictos- se da en la situación en la que emergen varios actores con potencial de disrupción asimétrica del equilibrio en el Sistema Internacional. Complementariamente, se han repasado las estrategias más comunes que ponen en práctica los Estados para aumentar su poder, hacer frente a adversarios o evitar la confrontación. Visto lo anterior, es precisamente en la multipolaridad desequilibrada proclive al enfrentamiento donde el Realismo Político pone en práctica todo el potencial de su herramienta analítica para estudiar las dinámicas de lucha de Poder entre las grandes potencias.


IV. La Teoría Realista: resumen de conceptos y cierre.

Una vez realizado el análisis pormenorizado de la Teoría Realista, tanto desde un ámbito general centrado en la estructura de conceptos como desde un enfoque particular según autores y épocas, conviene recapitular y llegar a un cierre en este epílogo del artículo.

Se ha comprobado cómo es el Estado el principal actor en el Sistema Internacional. El Estado ejerciendo el Poder da forma a su Política Exterior, y es el Estado el único que vela por su propia Seguridad Nacional en la Anarquía del Sistema Internacional. La Seguridad es relativa, nunca absoluta, siendo dependiente de los recursos, amenazas y voluntad del Estado para conseguirla. La Soberanía es un concepto de plena validez ya que define la independencia real de un Estado. A través de ella el Estado articula su Política Exterior de forma compleja, siendo esta Política Exterior la actuación efectiva del Estado en el Sistema Internacional en un proceso que tiene como fin defender su Interés Nacional y supervivencia.

De este modo, esta malla de conceptos permite dar relevancia a la Teoría Realista como mejor modelo explicativo de las dinámicas de los Estados en el Sistema Internacional. La realidad material se analiza mejor con el potencial analítico y prospectivo del Realismo en contraposición a la concepción liberal idealista de las Relaciones Internacionales.

En cuanto a corrientes internas, se han observado diferentes ramas interesantes que han ido evolucionado dentro del paradigma teórico. El Realismo Clásico fue el eje fundacional que proclamó al Estado y su búsqueda de Poder como motor del sistema. La Teoría de la Contención enseña cómo la vía indirecta junto con la construcción de un bloque que coloque contrapesos a la potencia rival es una estrategia realista para hacer valer la propia voluntad en el sistema. Adicionalmente, un Realismo Aplicado materializa los preceptos teóricos sobre la acción exterior gubernamental, lo cual permite potenciar de forma simultánea la teoría y la praxis.

El Realismo Ofensivo y su sintonía con la actualidad muestra que la Anarquía del Sistema Internacional posee total vigencia. El Estado del Miedo entre las potencias y el Dilema de Seguridad como escalada competitiva por la supervivencia están a la orden del día, principalmente provocado por la transición de lo unipolar a lo multipolar en el escenario de distribución de Poder dentro del Sistema Internacional. Esto agudiza la utilización de diferentes estrategias por los Estados y hace patente el conflicto entre las grandes potencias hegemónicas y emergentes, lo cual puede desembocar en una disrupción desequilibrante del orden mundial.

En definitiva, la lucha por el Poder sigue siendo el motor de la historia y el Materialismo Político tiene mucho que decir al respecto. Es por ello que tras realizar este análisis de la Teoría Realista se procederá a trabajar en una segunda parte del artículo donde toda esta retícula conceptual pasará por la criba de la doctrina materialista política.

La teoría sobre la Dialéctica de Clases, Estados e Imperios elaborada por Santiago Armesilla y la teoría de la Insubordinación Fundante constituida por Marcelo Gullo servirán como fundamentos para encontrar puntos comunes con el Realismo como crítica a la concepción liberal idealista en las Relaciones Internacionales. Como se ha expresado previamente, se emplaza al lector a continuar este estudio en una segunda parte del artículo a publicar en un próximo número de Materia Hispánica.


Bibliografía y referencias:

Aguilar, J. A. (2026). Lección 11 : Guerra Fría. Teorías de Contención. Diploma Superior en Análisis de Inteligencia (pp. 10, 12, 14, 17, 22, 23). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Pérez Gil, L. V. (2026). Lección 0 : Introducción. Diploma Superior en Relaciones Internacionales (p. 3). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Pérez Gil, L. V. (2026). Lección 1.1 : La vigencia del paradigma realista en las Relaciones Internacionales. La aplicación del Poder Estatal en un mundo en cambio. Diploma Superior en Relaciones Internacionales (pp. 3, 4, 6, 15). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Pérez Gil, L. V. (2026). Lección 1.2 : La vigencia del paradigma realista en las Relaciones Internacionales. Una revisión de los conceptos de Soberanía y Política Exterior. Diploma Superior en Relaciones Internacionales (pp. 2, 4, 6). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Pérez Gil, L. V. (2026). Lección 1.4 : La vigencia del paradigma realista en las Relaciones Internacionales. Los estudios de Relaciones Internacionales en perspectiva. Diploma Superior en Relaciones Internacionales (pp. 2, 3). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Pontijas, J. L. (2026). Lección 4 : Anarquía y lucha por el Poder. Diploma Superior en Análisis Geoestratégico (pp. 2, 3, 7). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Pontijas, J. L. (2026). Lección 5 : Teorías sobre la paz y razones para la Guerra. Diploma Superior en Análisis Geoestratégico (pp. 5, 6). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Pontijas, J. L. (2026). Lección 10 : Estrategias más comunes de los Estados. Diploma Superior en Análisis Geoestratégico (p. 8). Instituto Beatriz Galindo - La Latina.

Sobre el autor

Jaime Pino

Jaime Pino García (España), Ingeniero de profesión, compagina la misma con su afiliación a Vanguardia Española y su especialización en los estudios del Instituto Beatriz Galindo - La Latina, habiendo realizado el Curso de Experto Universitario en Materialismo Político impartido por el Dr. S.Armesilla; el Curso de Verano “Inteligencia y Seguridad en el Nuevo Orden Mundial”; los Diplomas Superiores en Análisis Geoestratégico y Seguridad Euroatlántica impartido por el Coronel J.L.Pontijas; en Carl Schmitt, lo Católico como Modernidad Alternativa impartido por el Dr. Y.Moreno; y en Historia Filosófica de la Filosofía impartido por el Dr. D.López. Actualmente está cursando los Diplomas Superiores en: Estudios Historiográficos del Hispanismo, Leyenda Negra; en Geopolítica Africana, Lusofonía e Hispanidad en el Nuevo Orden Global; y en Estrategia, Geopolítica y Seguridad Internacional. También ha realizado cursos en otros centros de estudios como el relativo a “Rusia: Geopolítica, Eurasia y Multipolaridad” impartido por el Dr. E.Refoyo y cursando otros como el referente a “La Primera Guerra Mundial Híbrida: EEUU, Rusia y China.” impartido por el Prof. F.Moragón.