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HistoriaPolítica

EL CONFLICTO IRÁN-ISRAEL.

¿Por qué vamos a la guerra?

Caben destacar una serie de cuestiones al respecto de la capacidad militar que posee Irán, tanto en acto como en potencia, así como en cuanto al verdadero fraccionamiento de su sociedad. El ethos de la República Islámica Iraní, como antigua aglutinante del descontento iraní islámico y de cómo éste se erige sobre la base de un Estado cuya génesis revolucionaria se estrenó con una de las guerras más brutales del siglo XX después de los conflictos mundiales (igualando e incluso superando en intensidad en muchos puntos al conflicto de los Balcanes,). Hablamos de la Guerra de Irán-Iraq (1980-1987). Primeramente cabe destacar que el conflicto no resultó un intercambio de alta intensidad y posteriores standoff estratégicos donde el duelo económico predominase, sino una de las últimas guerras convencionales hasta su reaparición en 2022 con la invasión de Rusia a Ucrania con motivo de la traición internacional orquestada contra el Kremlin. Por ello, se debe entender que Irán sufrió la invasión física de su territorio, muertes masivas tanto de militares como de civiles, destrucción de zonas claves económicas (los pozos petrolíferos del Kuzestán) y un costo y daño económicos y poblacionales altísimos. Con esto quiero destacar que Irán no es un país ajeno a conflictos duraderos ni de alta intensidad ni tampoco a las múltiples insurrecciones que asolan a países de su entorno geográfico, pues tienen activas las rebeliones baluchis en el sureste del país (frontera con Pakistán), islamistas moderados y el omnipresente conflicto kurdo en el noroeste del país (el cual cabe destacar que se tornó más problemático para Irán al dejar de ser este su gran amparo, pues recordemos que fue instrumentalizado en su conflicto con Iraq en respuesta a los intentos fallidos de Sadam Hussein de levantar a la población árabe del Kuzestán contra su gobierno). 

Teniendo claro el contexto, Irán es un país que, a pesar de su evolución a lo largo de los años, mantiene un ethos nacional claro y firme, ejerciendo su pugna por el liderazgo regional, no tanto por islámicos (que también) sino por iranios o mal llamados persas (los correspondientes a la región del sur, Fars -protagonista de la revuelta persa de Ciro-). En los últimos años se ha planteado una estrategia destinada al acorralamiento y ulterior derrocamiento de Irán como competidor directo de Israel en la lucha por el control de Oriente Próximo y área adyacente.

Si nos remontamos al año 2023 con la apertura del conflicto de Gaza, se puede ver cómo el Mossad (en coordinación con Hezbollah) con su pasividad deliberada y el sacrificio de sus ciudadanos, pudo justificar el mantenimiento de Netanyahu en el poder, aun teniendo la crisis de los reservistas encima, estabilizando así el “frente interno”. Con la excusa perfecta de eliminar totalmente la amenaza palestina (ya previamente habían convertido Cisjordania en un área hipervigilada y colonizada) en Gaza, último eslabón de la cadena de problemas dentro de las fronteras del país, el siguiente paso fue simultáneo a la consecución de las operaciones en Gaza y fue la reapertura de las hostilidades con Siria, aprovechando la coyuntura de la ofensiva relámpago de los ex insurgentes de la Plaza Tahrir (escisión de Al-Qaeda) coordinada con el Ejército Turco y fuerzas kurdas, llevando a la caída del principal proxy ruso y también simpatizante del régimen iraní (no tan abiertamente como las fuerzas iraquíes), además de la esperada siguiente intervención en el Líbano (la cual continúa). El tablero se puede resumir de la siguiente manera: Tenemos una Siria subordinada principalmente al interés turco en su política neo-otomanista, un Irak chíita ambiguo, pero totalmente desarticulado y desarraigado desde hace décadas del baazismo, un Líbano fragmentado pero fuertemente influenciado por el agente iraní de Hezbollah y un Israel alcanzando un nuevo pico de poder contando con la aquiescencia del gobierno oficial libanés, Jordania, Egipto y la subsecuente limpieza de Gaza; podríamos afirmar con bastante atino que Irán está en el punto de mira de muchos países de la región por diversos motivos y ahí entra el denominador común que todo tienen: Estados Unidos de América.

Considerar también el gobierno y la política iraníes como esa oscura amalgama de prejuicios dados por la propaganda occidental es caer en el peor de los errores, pues, nada más lejos de la realidad, Irán se yergue como un país complejo, tanto étnica como religiosamente (cuestión que a veces sacan a relucir de forma insidiosa a fin de “mostrar” la artificialidad del país), así como con una vida política interna muy lejos del monolitismo presentado como una teocracia carente de dinamismo, dado que existe la figura del sufragio y estructuras y cargos de poder electos directamente por medio de este (así como apuntados desde estos órganos de poder primarios, como en Occidente) que son el presidente de la República, el Parlamento y la Asamblea o Consejo de Expertos, eligiendo estos últimos al Líder Supremo, el cual está muy en boca de todos últimamente. No solo eso, en Irán hay muchas más libertades y derecho de las apuntadas, no solo a nivel de la población en general (la primera de todas el sufragio en si) si no a nivel de igualdad de sexo (las mujeres de Irán no son precisamente las más oprimidas de la región) teniendo ejemplos nefastos como el de Arabia Saudí, país que no solo es una autocracia y única monarquía absoluta aceptada por Occidente, sino que también es lugar practicante de ejecuciones y anulación de derechos para las mujeres. No con esto se pretende hacer apología de Irán, que adolece, como es la tónica regional, de carencias importantes. Buena parte de esa situación interna relativamente “libre” se debe a presidentes de corte reformista opuestos al clero conservador como Hossein Housani, con su principal asesor y antiguo Primer Ministro de Irán durante la guerra con Iraq (1980-1988) Hussein Mousavi (también candidato a la presidencia y derrotado en los comicios por Mahmud Ahmadineyyad -candidato conservador y casualmente el protegée del anterior Líder Supremo de Irán y eterno rival de Mousavi, el ayatolá Alí Josseini Khamenei-).

En definitiva el pueblo y gobierno de la República Islámica de Irán se encuentran bajo el asedio continuo de las fuerzas estadounidenses e israelíes por su situación estratégica, valor económico bruto de la región, así como por ser el único rival capaz de poder desbancar de forma efectiva a Israel (aliado de EEUU) como la potencia regional  en oriente próximo.

Cabe también añadir, cómo es condenado internacionalmente y atacado un país con más libertades y democracia (usando su propio patrón de medición) que aliados de la OTAN como Arabia Saudí o la nueva Siria (dirigida por un miembro de Al-Qaeda). Que Irán sea aún considerado un país terrorista y opresivo, cuando recordemos que Osama Bin Laden era saudí y que es en Arabia Saudí donde aún hay ejecuciones sumarias y no existen elecciones. Pretenden una vez más que entremos en una guerra que la clase obrera ni puede ni debe costear con su sangre y su dinero, a fin de ser más miserables y para que el Estado de Israel se plantee finalmente como el Hegemón de Oriente Próximo bajo el paraguas estadounidense, mientras España y Europa miran sin entender, solo que pagando y muriendo.

No se trata sólo de petróleo o “lucha contra el terrorismo”, y mucho menos de defenderse (En todo caso defender a Israel, para lo cual no hacía falta esa escalada operacional y conflictual). Se trata de la configuración de un gran juego por el control del, problemático pero beneficioso, tablero que representa Oriente Próximo, y no solo por sus ganancias evidentes, sino por la posición geopolítica que representa desde la teoría del Heartland de Mackinder, donde se indica la profunda necesidad de control de esa región de la “Isla Mundo” a la hora de establecer un dominio global efectivo, en combinatoria con el control del tráfico marítimo global (siguiendo la teoría del Rimland -o del dominio costero- de Spykman, -la predilecta por los anglos, aunque llevada a la práctica primeramente por la Monarquía Universal Hispánica-), ahora amenazado por el bloqueo de Ormuz y potencialmente en el Mar Rojo por los pseudo-aliados de Irán, los hutíes, ). En definitiva, todo esto redunda en el eterno juego de la Geopolítica, donde no se trata de dicotomías morales o sencillas aseveraciones acerca de la obtención de un recurso o de vengar un par de ataques. La guerra es la continuación de la política por otros medios, como ya indicaba Carl von Clausewitz, y entender que Irán siempre fue una espina clavada en el costado de EEUU y un demonio a abatir por los judíos y principalmente desde el divorcio político con la caída de Reza Pahlavi (último Shahansah -rey de reyes- de Irán) y el fin de la sumisión de Irán a los poderes políticos extranjeros (en especial británicos y posteriormente estadounidenses). Por ello, identifiquemos realmente lo que ocurre para saber actuar en consecuencia.

Ahondando en la importancia de Irán, no sólo es un país rico en la producción de hidrocarburos, que probaron en su día ser tan vitales como para abastecer el 85% de la demanda de la Royal Navy en los años 50 (y por ende podría ser un excelente proveedor de la US Navy en caso de una victoria total sobre la República Islámica de Irán transformándola en lo que fue con los Pahlavi) Por otro lado, tenemos su pertenencia notoria al BRICS, pieza por tanto necesaria para el gran tablero donde China se erige como último adversario. Su posición regional y consecuente rivalidad con Israel, como ya indicamos, y por supuesto la ya probada, posición de vital importancia en el tráfico de crudo del Golfo Pérsico con el control del ahora archifamoso, estrecho de Hormuz. Con esto se enumeran las principales motivaciones exógenas de la guerra en un breve desglose. Por otra parte, tenemos la necesidad de crear conflictos que desvíen la atención al reciente escándalo Epstein, la grave crisis autogenerada por la UE como “brillante” medida para frenar a Rusia y el verdaderamente brillante negocio que EEUU está teniendo a nuestras expensas por ello, retroalimentando además la política impuesta del 3% de gasto militar, azuzando conflictos que ni nos convienen y, ni mucho menos en este lado de la trinchera, pudiendo así decir que cumplimos, mandamos tropas, arriesgamos y pagamos. 

Otro punto destacable es como tropas españolas destacadas en Líbano se han visto envueltas en el conflicto, arriesgando sus vidas bajo mofas y amenazas probadas (y bajas causadas “por error”) de los israelíes mientras señalan a Hezbollah e Irán o a “errores” cuando se ha atestiguado que hacían disparos de advertencia y se les apuntaba con sus sistemas deliberadamente. España no debe participar, dejando claro que ni un soldado español, ni un euro salido del bolsillo de los contribuyentes y ni una bala de nuestras fábricas será destinada a favorecer los intereses israelíes y estadounidenses.

 

Sobre el autor

Pablo Campos

Pablo Campos ha rotado por diversos trabajos, incluyendo logística. Estudiante del doble grado de Ciencias Políticas y de la Administración y Derecho. Tiene experiencia en el mundo de la política como antiguo miembro fundador de otras organizaciones, así como con la publicación de diversos artículos y conferenciante novel en lugares como el Colegio Mayor Albayzín (Granada).


Ávido lector de Filosofía e Historia desde temprana edad. Desarrolló un profundo interés por el período de la Antigüedad Clásica grecorromana y Edad Moderna. Ha realizado recientes investigaciones a título particular sobre Oriente Próximo, así como sobre táctica, arte operacional y estrategia integrados en la geopolítica a lo largo de la Historia.


Considera el conocimiento de la Historia y la Filosofía como el primer paso hacia la construcción de una mentalidad crítica con su tiempo, a parte de una satisfacción personal. Saber de dónde venimos y quiénes somos nos puede ayudar a dilucidar lo que nos deparará según el camino que vayamos tomando. La máxima “quien no conoce su Historia, está condenado a repetirla” más que como una literalidad, debe ser interpretada como una advertencia más referida a los errores. La Historia es la herramienta con la que nos pertrechamos ante el presente.


Publica principalmente artículos con la perspectiva del estudio histórico-filosófico de los eventos de la actualidad.